La
Villa de Lumbrales, cabecera de la comarca de El Abadengo,
está
situada a 90 kilómetros al noroeste de la provincia de Salamanca
y a 27 de la frontera portuguesa. Con una población de 2.000
habitantes, Lumbrales es un pueblo agrícola y ganadero que
cuenta también con una excelente oferta en servicios comerciales
y públicos.
La
Plaza Mayor, con la Torre del Museo Arqueológico, la Casa
Consistorial y una bella vista de la monumental iglesia parroquial,
es el punto obligado desde el que iniciar la visita.
En la Torre, antaño cárcel y hasta
toriles de cabestros, se encuentra ubicada la mayor concentración
de restos arqueológicos de la comarca, piezas únicas
que relatan una historia tan rica en acontecimientos como en arte
y cultura. Desde aquí puede dirigirse hacia la Iglesia Parroquial
de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona de la Villa,
hermoso y catedralicio templo del siglo XVI con un retablo similar
al del Monasterio de El Escorial. Su entorno es uno de los espacios
más emblemáticos de la villa, con lugares como la Casa
de los Condes, hoy Centro de Visitantes de Frontera, el Burro de
la Barrera, un verraco ibérico de los mejor trazados de la
provincia, o el Centro Cultural de la Villa, incluído dentro
del circuito de Artes Escénicas regional.
Otro verraco, este procedente de las Merchanas,
preside la Plaza del Mercao, centro del concurrido mercadillo semanal
de los miércoles, donde se encuentran también la Ermita
del Humilladero y la Biblioteca Municipal.
Una
vez hecho este primer recorrido por las calles y lugares más
característicos del pueblo, podemos realizar una visita
a sus alrededores. Partiendo de la abandonada estación del
ferrocarril y de la siempre enigmática y contradictoria
belleza de sus vías muertas, hoy Bien de Interés
Cultural, nos dirigimos hacia el camino de la antigua mina de estaño.
Dejando a la derecha las piscinas, donde podemos entrar a darnos
un chapuzón si la ocasión y el tiempo lo permite,
llegamos al valle de La Navalito, donde todavía se levantan
algunas piedras de un milenario dolmen. Más allá está el
río Camaces, cuyas aguas bañan otra reliquia prehistórica:
el Castro de Las Merchanas. Este recinto amurallado vetón
conserva prácticamente toda su muralla, además de
las características zonas de piedras hincadas y otros restos
de la época romana.