TELAR
ARTESANAL
El
arte de "tejer" consiste en la técnica artística
de entrelazar hilos y entrecruzarlos de forma ordenada. Para ello se
utiliza un instrumento fundamental común a todas las culturas
desde los tiempos más ancianos. Estamos hablando del "telar"
rústico del oficio artesanal.
Un telar es una máquina que elabora un tejido a partir de un
grupo de hilos. Para ello coloca un grupo de hilos en forma vertical,
manteniéndolos siempre tensos . Este grupo de hilos se conoce
con el nombre de "urdimbre". A continuación se teje
con otro grupo de hilos en posición horizontal, tomando como
base la "urdimbre". Este segundo grupo de hilos se llama "trama.
"Tejer" es formar una tela usando la "trama" y la
"urdimbre". Para ello se utiliza el "telar" que
sirve para separar los hilos de la "urdimbre" y dejar pasar
el hilo de la "trama". El "telar" se basa en un
mecanismo que permite la apertura de la urdimbre. Para ello se utilizan
dos varillas que metidas en la "urdimbre" permiten coger los
"hilos pares", separándolos de los "hilos impares".
De esta forma se abre la "urdimbre" y se divide en dos partes
iguales, dejando bastante espacio para poder pasar el hilo de la "trama".
Este espacio abierto entre las dos capas de la "urdimbre"
se llama "calada".
El "telar artesanal" puede producir tejidos desde los más
gruesos a los más finos, desde las pesadas alfombras de lana
hasta los finos damascos de seda, pero siempre se sigue el mismo principio:
tejer una "trama" en una "urdimbre" previamente
colocada sobre el telar.
UN POCO DE
HISTORIA
Desde tiempos remotos en el Norte de Europa y la India
se trabajaba el "cáñamo". Los países
mediterráneos tuvieron grandes maestros en el arte de hilar,
teñir y tejer la lana de las ovejas. En Asia, la Antigua China
producía seda y, en América los pueblos indígenas
sabían aprovecharse de la lana de las alpacas y de las
flores de algodón.
En el año 1350 aparece la primera máquina de hilar, muy
rústica y origen del posterior torno de hilar (que aparece en
1530). De esta forma los tejedores consiguen una método más
rápido para conseguir hilo que hasta el entonces utilizado de
forma manual mediante ruecas y husos. La urdimbre de los telares necesita
ser cargada con muchos metros de hilo, la aparición de la primera
máquina de hilar supone una importante mejora.
Durante el Siglo XVI, de países lejanos llegan
a Europa artesanos cargados de conocimientos, herramientas y secretos.
Los orientales traen el camelino, tejido hecho con pelos de camello.
Los árabes traen sus técnicas en el arte de teñir
los hilos. De esta forma el arte de los telares se enriquece considerablemente.
Es a partir de entonces cuando prolifera la producción de finos
y complicados damascos para la nobleza.
Después del año 1530, el hilo se vende
más barato. Las personas que vivían alejadas de las grandes
ciudades y los mercados consideran la posibilidad de tener un telar
en su casa y confeccionarse sus propias ropas. Aparecen los primeros
telares domésticos en pueblos y aldeas.
A
finales del S. XVI, Europa con el cultivo del gusano empieza a producir
seda. Los tejedores la utilizan para tejer damascos al igual que antes
utilizaban el algodón o el lino. Los damascos de seda son ahora
llamados "brocados".