<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Castro de Las Merchanas
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   CASTRO DE LAS MERCHANAS

   Los Castros y verracos son las manifestaciones culturales más representativas del pueblo vettón, una de las poblaciones célticas que ocuparon las tierras salmantinas antes de la conquista romana. Especialmente abundantes en el occidente de la provincia, donde los ríos Duero, Huebra y Yeltes han labrado impresionantes cañones en el relieve granítico (de una belleza sobrecogedora), que dan nombre a una de las comarcas salmantinas, Las Arribes. Al borde de estos cañones, cuyos precipicios servían también de defensa por varios lados, se asoman los castros.

Los Castros son recintos fortificados, situados generalmente en lugares con una defensa natural ya de pos sí excelente, que constituye la forma de hábitat característica de los vettones antes de que Roma extendiera por estas tierras el concepto de ciudad.

   Para acceder al castro de Las Merchanas hay que tomar la carretera CV-16 desde Lumbrales hacia Bermellar. Una vez recorridos unos 3 km por esta carretera sale a la derecha una pista de tierra que nos lleva por unos 2,5 km hasta el aparcamiento, donde un panel informativo nos sitúa en la Ruta hispano-portuguesa de Castros y Verracos, mientras la reproducción de una estela romana nos permite asomarnos a los ejes temáticos del sendero: la arquitectura tradicional, la geología, el clim, la vegetación, la energía del agua y el mundo de los vettones.
   A partir de ese punto, las paredes de piedra y los robles nos llevan por un sendero ameno y didáctico. En un recorrido de poco más de 1 km, el propio camino nos va enseñando sus secretos, hasta dejarnos a las puertas del castro. El paseo cuenta también con instalaciones multimedia que nos enseñan de manera interactiva muchas cosas de la prehistoria y del medio natural. Por la calleja de Malpica un túnel de árboles y chozos se abre al mirador sobre el castro, con su estación interpretativa, un espacio con vista privilegiada sobre todo el paraje, con nuevos recursos multimedia donde el visitante conoce el castro de forma interactiva.

     RUTA

   La situación del castro domina una curva rocosa del río Camaces, que enseña bajo el castro su bravura antes de despeñarse sobre el río Huebra, formando el Cachón de Camaces, en el término de Hinojosa.
   El castro está rodeado, en su mayor parte, de una gruesa muralla construida de piedras sin argamasa, pero perfectamente encajadas entre sí. La técnica constructiva es la de dos paramentos, el externo en talud de 15-20º y el espacio interior relleno de piedras menudas. Carece de cimientos y va adaptándose a la configuración del terreno. Donde las necesidades defensivas lo requieren se ensancha hasta los seis metros de grosor. Donde la topografía del terreno lo hace innecesario, no se construye, como ocurre en el cerro del oeste, que se despeña sobre el Camaces. En los lienzos de esta muralla se muestran varios grabados, unos con motivos naturalistas y otros más esquemáticos. Al igual que en otros castros, estos grabados, llamados técnicamente insculturas, se concentran principalmente en torno a las puertas. El visitante los descubrirá con ayuda de la luz solar, que refuerza las líneas cuando incide de forma lateral sobre los sillares con motivos esculpidos.
   En el recinto amurallado se abren dos puertas y dos portullos, siendo la puerta de oriente la principal, franqueada por dos incurvaciones de la muralla de forma de torreones que dibujan una entrada en embudo. Para impedir el acercamiento de los hombres de a caballo delante de la entrada occidental existe una zona de piedras hincadas, característica común a otros castros de la zona.

   Dentro de la ciudad hay un manantial muy pobre, una mina subterránea, una pared hecha con cantos menudos de 5 metros de altura, llamada "la Iglesia" y un gran sillar de granito. Para impedir el acercamiento a los hombres de a caballo, delante de la entrada principal posee una zona de piedras hincadas, característica fundamental de otros castros de la zona. La superficie aproximada, incluyendo el campo de piedras hincadas, es de unas 8,5 hectáreas, y tiene un perímetro de unos 50 m en torno a la muralla. Su origen es claramente prerromano y pervive hasta el siglo V después de Cristo, en que se ha destruído durante las invasiones germánicas. Parece ser que dentro del castro se han encontrado monedas de oro así como restos de vasijas de barro negro, de color rojizo, y de barnizadas aretinas.
   El Castro fue excavado por D. Juan Maluquer de Montes, que centró su excavación sobre un edificio, del que queda aún una pared exenta, y en la necrópolis de baja época. La excavación del edificio proporcionó fragmentos de tégulas, monedas... incluso restos de al menos dos estatuas de mármol. De la necrópolis, que se extiende junto a la muralla por la parte norte, se excavaron 36 tumbas de inhumación, destacando la 17, con todos los utensilios propios de un carpintero. Algunas carecían de ajuar. No se han hallado las otras necrópolis, al menos, otras dos: una de incineración de primeros siglos a.d.C., y otra de los siglos I, II y III de nuestra era. El hallazgo más importante de este Castro ha sido una tetera de bronce que ofrece sus caracteres hechos a puntos y en el que se lee: Tissura-Gauriens-Magistratu-Turi, haciendo referencia posiblemente a dos ciudades, Coria y Turium. Hoy día se desconoce su paradero.
   Aunque no se sabe nada cierto, debieron existir otras dos necrópolis correspondientes a los primeros siglos antes de Cristo una, y la otra a los siglos I, II, III de nuestra era.

   Fuera del recinto se ha encontrado un verraco de granito similar al encontrado en la villa de Lumbrales aunque sin patas ni peana. El verraco de Lumbrales, conocido como "Burro de la Barrera", está en actitud de acometer; en la cabeza se acusan el hocico, los ojos y las orejas; el resto tiene un modelado bastante sobrio sin más accidentes que las pezuñas, órganos genitales y una hilera de hoyos a lo largo del espinazo. Aunque no se conoce a ciencia cierta su lugar de aparición, se sospecha que apareciera en el lugar del pueblo actual, ya que por otros restos (fusaloyas, piedras circulares de molino) se cree que éste fuera habitado en la segunda Edad de Hierro y época Romana.
   Estos verracos son representaciones zoomórficas (toros, cerdos y jabalíes) realizadas en granito cuya misión era, al parecer, proteger al ganado y a los campos.
Se sabe que se encuentran cerca de los castros, cementerios o en las zonas de pasto de mejor calidad; por ello se cree que se colocaban para indicar los límites de los poblados, cementerios y territorios, y que de forma simbólica también protegían el ganado. En algunos casos está comprobada su función, por lo menos en época romana, de monumentos fúnebres: el 20% se asocia a la protección de ganados y poblados; el 66% a la limitación de áreas de pastos y el 14% restante han sido utilizados en época romana como monumento funerario.

   Además de los ya mencionados, verraco de las Merchanas y de la Barrera, existe un tercer verraco conocido como "Cebón de Fuenlabrada"; no tiene cabeza ni peana, sus patas están rotas y tiene hoyos en el espinazo.

   La ruta de los castros es un proyecto de turismo cultural, que tiene como objetivo la recuperación y puesta en valor de los restos constructivos y manifestaciones culturales vinculados a estos poblados, cuyo origen se puede remontar a los siglos V-IV a.C. Los castros de Yecla de Yeltes, el de Las Merchanas, el de Bermellar o el de Saldeana constituyen algunos de los mejores ejemplos de poblados fortificados vinculados a la población vetona, origen de nuestra cultura y donde aún se pueden admirar magníficas murallas y asombrosos campos de piedras hincadas.

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Tardes de 18:00 a 20:00 horas

Del 9 al 22 de agosto y del 22 al 31 de diciembre estará abierto todos los días en horario de mañana y tarde.
Durante las fiestas de agosto (días 23 al 26 inclusive) sólo se abrirá por las tardes de 19:00 a 21:00 horas.

 

 

FERIA PROVINCIAL DE TURISMO 2007

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